viernes, 5 de octubre de 2018

Carta en la penumbra


Luis, joder, teníamos una comida pendiente y ahora me sobran los platos, la mesa y el mantel. Pero esta vez no te voy a dar la razón, sencillamente porque no la tienes, porque has dejado muda cada hoja, sordas las palabras y manco mi cincel.

Luis, joder, se ha quedado ronca la marea que arrullabas en este arrecife de coral. La voz de tu pueblo se ha resquebrajado como el surco de una catarata, como el vuelo de una piedra que no se ha llevado el temporal.

Luis, joder, has dejado el tintero sin tinta, el gotero sin gota y mi flexo sin bombilla. A ver, ahora, dónde encuentro otra, porque en este manto de cristal humedecido, son muchas las que dan luz pero muy pocas las que brillan.

Luis, joder, adónde vas por esas callejas oscuras que nunca han pasado a tu lado. Este paseo no estaba escrito en nuestros planes de rutina rota. A ver, cómo llenamos, sin tu sombra, los rincones de este mar deshabitado.

Joder, Luis.