martes, 30 de septiembre de 2014

Ley inerte

Es martes y...

Ministro de Justicia, no empieza bien el otoño. Has pecado, por exceso, de gallardía castiza. Has sufrido, de tu estirpe, el más tétrico abandono, adentrado en un terreno con arenas movedizas.

Has jugado con juguetes que no te correspondían. Has firmado con la tinta seca de tu vanidad. Has entrado, gateando, por la puerta de salida. Has desencallado el bote absurdo de tu realidad.

Has sido el rostro visible de quienes te han golpeado. Has fundido los grilletes donde escondes tu moral. Has creído en la tibieza de un gobierno envenenado, y te han doblado la espalda por querencia electoral.

Nos inyectan, como excusa, una falta de consenso, mientras siguen imponiendo una mayoría irreal. Han llegado a fin de curso coleccionando suspensos, con el inmenso mosqueo de su voto más leal.

Siguen apostando por un presente de sumisión. Siguen con la serenata del mordisco en el edén. Siguen aplaudiendo cada segundo en prisión del guión de libertad que escribe cada mujer.


martes, 23 de septiembre de 2014

Habrá que someter a referéndum

Es martes y...

"Habrá que someter a referéndum las cartas de los bancos, la tristeza que flota entre los restos del naufragio, las flores de papel y las certezas que arañan la pizarra del pasado".

Habrá que someter a referéndum la hipoteca acartonada del mendigo, los testigos que mastican su ceguera, la tercera que aniquile al enemigo, el castigo atribulado del que espera.

Habrá que someter a referéndum el silencio que apuñala una injusticia, el rencor acumulado de las hadas que aparecen suplicando una caricia, la pericia del que engaña a carcajadas.

Habrá que someter a referéndum el humo del tabaco entre la niebla, el tinte para el pelo de Mariano, el sueño que amanece entre tinieblas del castigo de tu arresto cotidiano.

Habrá que someter a referéndum las porras que acarician al que grita, las lágrimas que envuelven los desahucios, las lenguas que entre el fango resucitan recitando en cada orilla del espacio.

Habrá que someter a referéndum si las leyes no nos dicen lo contrario, si las voces que quieren ser escuchadas no reciben el pavor autoritario, si el que explota nunca entiende de alambradas, si el abuso se combate con palabras, si los muros son recetas de anticuario.

martes, 16 de septiembre de 2014

Vuela amigo, vuela alto

Es martes y...

En el barrio de la usura te han dedicado una placa. El brillo de tu figura es la sombra de una estaca. Todos lucen cuellos de oro y bordan sonrisas falsas. Han comprado el deterioro incoloro de tu alabanza.

En la calle del desamparo no se juega con dinero. El suelo sigue mojado por el llanto del obrero. La partida que está en marcha es el hambre de sus bocas, llevan la camisa ancha de agarrones y derrotas.

En la avenida de la codicia se respira tu perfume. Allí donde la justicia es franquicia del desplume. Se camina en la altiveza de quien mide con billetes el valor de la belleza y la flaqueza de los seres.

En la plaza del desahucio los rascacielos rozan la luna. No destilan sueños sucios ni trafican con fortunas. Están pagando el descontrol de tu vesania cleptómana. Pero no podrás con el charol del farol de su mirada.

Vuele alto Don Emilio, vuele alto ladronzuelo. Recuerde que todavía nadie ha recalificado el cielo. No vaya a ser el primero en poner una maceta en el recinto sagrado, expropiado, del profeta.

martes, 9 de septiembre de 2014

Reivindicación

Es martes y...

"Que no se olviden de tu alegría. Que la tristeza, si es compartida, se vuelve rabia que cambia vidas".

Reivindico mi derecho a equivocarme, reivindico mi derecho a la contradicción. Mi castillo de naipes en el alambre, mi hambre de autodeterminación. Reivindico el infortunio como excusa, el silencio en una isla de cristal. Reivindico la vergüenza en Lampedusa, mi musa en crisis sentimental.

Reivindico mi derecho a suspirar, mi derecho a seguir enamorado. Reivindico tu derecho a decorar el hogar que alborea en mi tejado. Reivindico el florecer de las ideas, el sonido de una voz comprometida. Reivindico el afinar de las mareas, las líneas que cicatrizan una herida.

Reivindico el poder de un poema, una lágrima que diluye la tinta. Reivindico el suspense del dilema que quema cada vida distinta. Reivindico cada abrazo en cunetas, cada escritor exiliado. Reivindico la agonía del planeta, la careta arrancada al malvado.

Reivindico la llamada de los huidos, la canción que pregona la luz de aurora. "Únete al grito de los cansados, la vida fue un ensayo hasta ahora".

martes, 2 de septiembre de 2014

El nuevo curso

Es martes y...

Pudiera ser algo habitual, un ritual ordinario. Pudiera parecer universal, cada cual a su aulario. Pudiera ser, y sin embargo, es un lujo de entreguerras. Cultura y educación, municiones a la hoguera.

El nuevo curso amanece tras la estela del verano y, como siempre, aparece rebosante de reencuentros, historias engrandecidas y lágrimas de cocodrilo. La eterna rutina reverdece entre atascos mentales y lapiceros de colores, amenazando con quedarse para siempre.

Sin embargo, todavía existen demasiados profesores sin pizarra, demasiados niños sin lección, demasiados cuentos sin cigarra, demasiadas hormigas en procesión. Todavía existen demasiados gritos en Ramallah, demasiadas "absurdeces" fronterizas y "quizás fueron las ruinas que dejó detrás, por eso hoy no temen al fuego pero sí a las cenizas".

Cenizas de colegios, cenizas de hospitales. Cenizas al encuentro de lamentos a raudales. Cenizas en los ojos de alumnos sin mochila. Cenizas que reflejan el color de sus pupilas.