lunes, 2 de septiembre de 2019

Los imprescindibles

Miro a mi alrededor y cada vez veo más huecos. Cada vez menos latidos, menos ríos de savia. Se van yendo, los imprescindibles cogen vuelo. Cada vez más rotos, como el cielo de Yugoslavia.

Miro a mi alrededor y van fallando los puntales. Cada vez menos lazarillos en un mundo ciego. Ruge el frío crepitar de cada adiós en los cristales. Mientras nos ahoga el chispazo vano de este fuego.

Miro a mi alrededor y los fantasmas son de humo. Es de niebla la luz que desdibuja el horizonte. Se han rasgado los atardeceres de los que presumo. Ojalá perdiera el rumbo la barcaza de Caronte. 

Se van yendo, los imprescindibles cogen vuelo. Como Frida, como Marcos, como tú, Martín. Se van yendo y en la orilla de este duelo, nos queda el consuelo, la memoria y "Un bolero en Berlín".

martes, 28 de mayo de 2019

A propósito

A propósito de las elecciones municipales y autonómicas que acabamos de padecer, un momento de digestión reflexiva se hace inevitable, más aún ahora que se avecinan retorcijones. 

En muchos ayuntamientos y en Navarra volvemos a ver a la derecha brindando en copa de cristal Baccarat y con sonrisa indisimulada. Tras 4 años de gobierno del cambio y con el único mérito de repetir consignas caducas y ondear banderas de colorines, vuelven a la carga más unidos que nunca.

La propaganda mediática que manipula a papo desvergonzado ha funcionado a las mil maravillas. Es lo que tiene tener al periódico más vendido de la Comunidad servil a la causa. Y como no lo veían claro del todo decidieron juntarse como si fueran amigos de toda la vida. La derecha megalómana foralista (UPN), los ultraliberales provocadores antiforalistas (Ciudadanos) y el partido más corrupto de Europa (PP) en la misma batidora. Con el único punto en el programa "Que vienen los vascos y los bolivarianos" han vuelto a asaltar el poder.

Hoy tenemos una sociedad más justa, con menos desigualdad, con unos servicios públicos potenciados, unas pensiones más dignas, menos deuda y sin que nadie nos haya invadido. Seguro que se podría haber hecho mejor y que han quedado avances pendientes en el tintero. El problema es que, ahora, nos van a dejar sin tinta y sin papel.

Solo tengo claro que los trabajadores y pensionistas hemos perdido por difuminar el horizonte común y repetir sus exabruptos. Ellos, los que más tienen y menos van a tributar, han ganado. Han ganado porque ellos sí tienen conciencia de clase.

domingo, 5 de mayo de 2019

Madre

Sombrea las antorchas de mi noche
Taladra los albores sin destello
Comulga sin los dioses del reproche
Abraza la virtud de lo más bello

Tornea las aristas de mi filo
Dibuja los recuerdos del mañana
Ordena el arcoiris de mis hilos
Como la fina mano de mi hermana

Abandona en una nube
Los sueños que nunca tuve
De no ser como yo era

Ilumina tu sonrisa
Que nunca tuvo la prisa
De apagar la primavera.

Alustra el titubeo de mis pasos
Reniega de la magia de estraperlo
Porque el triunfo solo es un fracaso
Que fracasó en su intento de no serlo.

Estrecha mi temblor de madrugada
Alumbra los caminos desmarcados
Despliega las estrellas de mis hadas
Convierte en veniales mis pecados.

Susurro de dulce acento
Las estelas de mi cuento
Son las huellas de mi cuna.

En las cuerdas de mi canto
Mi eco grita en lo alto
Como mi madre, ninguna.

martes, 5 de febrero de 2019

Manos de antracita


Y cómo gritar cuando se han fugado las palabras,
Cómo respirar si el aire es un hilo de hielo,
Cómo caminar si salen muros de la nada,
Y cómo volar si no fabrican alas en el cielo.

Y cómo esperar si el tiempo es de papel mojado,
Y cómo volver si todos los puentes son de humo,
Cómo resistir si la trinchera es un descampado,
Y cómo trepar si todo es un charco inoportuno.

Cómo rescatar la fuerza para acariciar la luna,
Cómo iluminar un foco que se acaba de apagar,
Y cómo aliviar el nudo sin saliva ni vacuna,
"Cómo huir cuando no quedan islas para naufragar".

Llenos de un recuerdo de calma infinita,
Rebosantes de un ejemplo de paz interior,
Con la luz ardiente de tus manos de antracita,
Y con la certeza de haber recibido lo mejor.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Ojos de coral

Me dejas la mochila llena,
Del brillo incandescente de tus ojos coralinos. Del calor inabarcable de tus manos de sarmiento. Del refugio, siempre abierto, de tu copa de buen vino. Del abrigo con tus hilos del color puro del viento.

Me dejas la mochila llena,
De la voz del buen consejo que previene zancadillas. De la vela que da lumbre en la sombra del examen. De la manta acunadora en el sigilo de puntillas. Del acento siempre llano cuando toca decir "amen".

Me dejas la mochila llena,
De ternura en el encuentro, de limpieza en la mirada. De susurro en la partida, de verdad en cada beso. De las flores de tu pelo, de las alas de tus hadas. De tus sueños de esperanza, de tus cárceles sin presos.

Me dejas la mochila llena, y sin embargo, siento, sobre mi espalda, un infinito vacío. Sé que al atardecer, en su oscuro letargo, reflejará, la luna, tu recuerdo, cada noche, en cada río.

viernes, 5 de octubre de 2018

Carta en la penumbra


Luis, joder, teníamos una comida pendiente y ahora me sobran los platos, la mesa y el mantel. Pero esta vez no te voy a dar la razón, sencillamente porque no la tienes, porque has dejado muda cada hoja, sordas las palabras y manco mi cincel.

Luis, joder, se ha quedado ronca la marea que arrullabas en este arrecife de coral. La voz de tu pueblo se ha resquebrajado como el surco de una catarata, como el vuelo de una piedra que no se ha llevado el temporal.

Luis, joder, has dejado el tintero sin tinta, el gotero sin gota y mi flexo sin bombilla. A ver, ahora, dónde encuentro otra, porque en este manto de cristal humedecido, son muchas las que dan luz pero muy pocas las que brillan.

Luis, joder, adónde vas por esas callejas oscuras que nunca han pasado a tu lado. Este paseo no estaba escrito en nuestros planes de rutina rota. A ver, cómo llenamos, sin tu sombra, los rincones de este mar deshabitado.

Joder, Luis.



miércoles, 28 de junio de 2017

Amigo Pedro

Es martes y...

No sé por qué graniza en los albores del verano más caliente, no sé por qué supuran mares de los ojos a mi alrededor. No sé por qué se encoge el vuelo de estas alas de batida valiente. No sé por qué se me acelera el pulso en este silencio atronador.

No sé por qué ya no corre la tinta como un río desbordante. No sé por qué las rotativas han perdido la letra de tu guión. No sé por qué, la grada, ya no suena con la fuerza rabiosa de antes, con la última parada del ascenso y el gol de la salvación.

Quizá sea porque no encuentran tu brazo solidario cerca, tu desvelo preocupado o tu cuño de justicia social. Quizá sea porque no escuchan el abrir continuo de tu puerta, tu rugido sosegado o tu mano limpia y servicial.

Quizá sea por el recuerdo que duele y a la vez nos hace sonreír. Quizá sea por tu huella que reside en cada piedra de Aibar. Quizá sea por todo, quizá sea por ti. No sé, Pedro, si tú me puedes contestar.