martes, 16 de septiembre de 2014

Vuela amigo, vuela alto

Es martes y...

En el barrio de la usura te han dedicado una placa. El brillo de tu figura es la sombra de una estaca. Todos lucen cuellos de oro y bordan sonrisas falsas. Han comprado el deterioro incoloro de tu alabanza.

En la calle del desamparo no se juega con dinero. El suelo sigue mojado por el llanto del obrero. La partida que está en marcha es el hambre de sus bocas, llevan la camisa ancha de agarrones y derrotas.

En la avenida de la codicia se respira tu perfume. Allí donde la justicia es franquicia del desplume. Se camina en la altiveza de quien mide con billetes el valor de la belleza y la flaqueza de los seres.

En la plaza del desahucio los rascacielos rozan la luna. No destilan sueños sucios ni trafican con fortunas. Están pagando el descontrol de tu vesania cleptómana. Pero no podrás con el charol del farol de su mirada.

Vuele alto Don Emilio, vuele alto ladronzuelo. Recuerde que todavía nadie ha recalificado el cielo. No vaya a ser el primero en poner una maceta en el recinto sagrado, expropiado, del profeta.

martes, 9 de septiembre de 2014

Reivindicación

Es martes y...

"Que no se olviden de tu alegría. Que la tristeza, si es compartida, se vuelve rabia que cambia vidas".

Reivindico mi derecho a equivocarme, reivindico mi derecho a la contradicción. Mi castillo de naipes en el alambre, mi hambre de autodeterminación. Reivindico el infortunio como excusa, el silencio en una isla de cristal. Reivindico la vergüenza en Lampedusa, mi musa en crisis sentimental.

Reivindico mi derecho a suspirar, mi derecho a seguir enamorado. Reivindico tu derecho a decorar el hogar que alborea en mi tejado. Reivindico el florecer de las ideas, el sonido de una voz comprometida. Reivindico el afinar de las mareas, las líneas que cicatrizan una herida.

Reivindico el poder de un poema, una lágrima que diluye la tinta. Reivindico el suspense del dilema que quema cada vida distinta. Reivindico cada abrazo en cunetas, cada escritor exiliado. Reivindico la agonía del planeta, la careta arrancada al malvado.

Reivindico la llamada de los huidos, la canción que pregona la luz de aurora. "Únete al grito de los cansados, la vida fue un ensayo hasta ahora".

martes, 2 de septiembre de 2014

El nuevo curso

Es martes y...

Pudiera ser algo habitual, un ritual ordinario. Pudiera parecer universal, cada cual a su aulario. Pudiera ser, y sin embargo, es un lujo de entreguerras. Cultura y educación, municiones a la hoguera.

El nuevo curso amanece tras la estela del verano y, como siempre, aparece rebosante de reencuentros, historias engrandecidas y lágrimas de cocodrilo. La eterna rutina reverdece entre atascos mentales y lapiceros de colores, amenazando con quedarse para siempre.

Sin embargo, todavía existen demasiados profesores sin pizarra, demasiados niños sin lección, demasiados cuentos sin cigarra, demasiadas hormigas en procesión. Todavía existen demasiados gritos en Ramallah, demasiadas "absurdeces" fronterizas y "quizás fueron las ruinas que dejó detrás, por eso hoy no temen al fuego pero sí a las cenizas".

Cenizas de colegios, cenizas de hospitales. Cenizas al encuentro de lamentos a raudales. Cenizas en los ojos de alumnos sin mochila. Cenizas que reflejan el color de sus pupilas. 

martes, 26 de agosto de 2014

Mis hermanos

Es martes y...

"Mi hermano despierto mientras yo dormía, mi hermano mostrándome, detrás de la noche, su estrella elegida".

Tengo hermanos que acarician ventanas con vistas al cielo. Tengo hermanos con pies de madera en caminos de barro. Tengo hermanos que huyen del fuego por no ver cenizas. Los tengo entre el llanto gastado de un sueño hecho trizas.

Tengo hermanos que pintan su piel de tres mil colores. Tengo hermanos que burlan fronteras de exterminadores. Tengo hermanos que duermen pegados a bombas de arena. Los tengo atrapados al sur del cerrojo de su condena.

Tengo hermanos que nacen en brazos de una patera. Tengo hermanos que han visto el océano antes que la tierra. Tengo hermanos con surcos y arrugas con acantilados. Los tengo feroces ante la historia alienante de sus hermanos.

Tengo hermanos con la dureza, en valor, de una roca. Tengo hermanos que alzaron firme, la frente, en la cumbre. Los tengo en la eternidad que nos regaló su boca: "Dispara cobarde, solo vas a matar a un hombre".

Los tengo inmortales por la inquebrantable defensa de sus ideales. Los tengo inmortales porque su voz es el punto final de los finales.

martes, 19 de agosto de 2014

¡Viva! ¡Gora!

Es martes y...

Eran muy pocos los minutos que resistían al estallido, pero, por un momento, todo pareció detenerse. Un silencio envolvente se adueño del escenario, engalanó mi suerte y cubrió de emoción cada milímetro.

Como si Julio hubiera pausado una a una cada imagen grabada. Como si la Comparsa quisiera que ese vals no acabara nunca. Como si la mecha fuera luz entrecortada. Como si surgiera de la nada una pregunta. 

La repuesta era el inmenso orgullo de poder encender la fiesta en nombre de todos los amigos que abarrotaban la plaza y de todos aquellos que, por diversos motivos, no podían acompañarnos, pero que sentíamos muy cerca. Tan cerca que su aliento fue la guía que me susurro cada palabra.

Solo nos queda seguir brindando, que el fusil de música dispare. Solo nos queda seguir cantando, y llenando cada hueco en cada calle.


martes, 12 de agosto de 2014

El valor de los nadie

Es martes y...

"Que más da negro, blanco o amarillo, si cada persona tiene su brillo, descubridlo".

Un nuevo capítulo de humanismo irracional sobrevuela nuestras cabezas. Esta vez se le han puesto fronteras a la solidaridad, se ha despreciado cada migaja de afecto y se ha dilapidado, letra a letra, la palabra fraternidad.

Resulta que se puede fletar un avión, desalojar una planta de un hospital y encaramarse a una enseña nacional con toda la maquinaria propagandística echando humo, y, a su vez, abandonar a su misera suerte a quienes no profesan tu misma nacionalidad. El orgullo patrio se pudre en la indigencia de su moral y en la penuria de su egoísmo. Ha patinado al regazo del temporal que alimenta su viento de patetismo.

El ébola no tiene cura, y así pasarán los años. El ébola no tiene cura porque solo mata africanos.

martes, 5 de agosto de 2014

Colectividad

Es martes y...

"Aquí las distancias se miden atando cabos. Aquí las preguntas ignoran las respuestas que siempre han buscado".

Se presuponen preparados, con la lucidez de las mentes más brillantes. Se intuyen capacitados, duchos, entendidos y competentes. Son los que manejan el cotarro, quienes cortan el bacalao. Son los iluminados, los maestros del tablao.

Manejan sofisticadas estrategias para moldear nuestro presente e inventan maniobras enrevesadas con las que justificar su jornada. Sin embargo, el fruto de su gestión es una zancadilla tras otra, un maniquí roto entre los escombros de su desvarío.

Quizá, intenten ampararse en la dificultad de organizar una colectividad diversa y desordenada, pero ese argumento, simplemente, no me vale. Esta semana hemos disfrutado de la convivencia entre personas muy diferentes, a la vera de San Miguel de Aralar y entre guerras de agua. Al ritmo que nos marcaba la música, hemos podido comprobar como la complejidad, el alboroto y los obstáculos tienen un remedio infalible, se llama voluntad.

Tome nota presidente, la constancia no se compra. Nace dentro de la gente, iluminando cada sombra.